En el oficio de la fotografía, como en otros, en ocasiones hay algo que supera en importancia a la técnica, al conocimiento y a las herramientas disponibles que tengas: la paciencia y la perseverancia.

De acuerdo: obviamente, tengo una buena cámara profesional y conocimientos suficientes para saber qué parámetros tengo que poner en la cámara para fotografiar este tipo de situaciones. Pero esa es la parte fácil. En muchísimas ocasiones (perseverancia), he tenido que emplear horas y kilómetros, persiguiendo tormentas, consultando mapas y previsiones meteorológicas, para pararme en un sitio, soportar frío, viento y lluvia bajo un paraguas grande, con la cámara montada en el trípode y sin poderme mover… para no conseguir ni una mísera fotografía (paciencia, mucha paciencia). Casi siempre sin resultados, porque la tormenta se va, porque el viento es demasiado intenso, porque hay demasiadas nubes o lluvia y no se ve nada, por lo que sea…

Pero tanto va el cántaro a la fuente que, de vez en cuando, se consigue lo que se persigue. Aquella noche, ya estaba en casa, cenando. Ví que empezaban a caer rayos. Consulté la previsión y… ¡tormenta eléctrica cercana, poca posibilidad de lluvia fuerte y cobertura de nubes al 50%!. Oportunidad perfecta: rápidamente preparé la cámara, objetivos, trípode y paraguas, observé en qué dirección estaban «cayendo» los rayos (normalmente los rayos no caen, sino que al revés de lo que se piensa, van desde el suelo hacia las nubes) y elegí que el mejor sitio sería el Castillo de San Fernando de Alicante. Allí aguanté unas 3 horas, de pie, bajo el paraguas, lloviendo a ratos muy fino. Había otros fotógrafos conmigo, aunque se fueron mucho antes que yo. Y cuando vi que ya tenía unas cuantas fotos y cayeron un par de rayos realmente cerca (con el consiguiente susto), decidí volver a casa, contento con el resultado.

Edité las fotos esa misma noche y las publiqué en facebook. Antes de 24 horas, ya se habían compartido miles y miles de veces en redes sociales. Como anécdota, incluso en el programa sobre «el tiempo» de una cadena estatal, apareció una foto mía enviada por otra persona, suplantando la autoría. Esas cosas que pasan a veces…

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2 comentarios en “Espectacular tormenta eléctrica en Alicante

  1. Hola David. En este enlace, está el «objeto» al que creo que te refieres, recortado del archivo RAW directo de la cámara, por si lo quieres inspeccionar: https://ibb.co/GsZRH54

    En realidad, no tengo ni idea de qué puede ser en concreto en esta foto. Lo que sí te puedo decir es que este tipo de «artefactos» sin muy habituales en fotografía y las causas, suelen ser las siguientes, en algunos casos muy fácilmente identificables:

    – Ruido del sensor, especialmente en fotografías de exposición prolongada en las que el sensor se calienta bastante. No parece ser el caso ya que abarca una buena cantidad de pixels contiugos, aunque en ocasiones sí se sobrecalientan algunas zonas más extensas que uno o dos pixeles.
    – Cualquier mota de polvo o gota de lluvia, incluso algún pequeño insecto que pase relativamente cerca del objetivo y que al recibir luz (de los rayos, o ocasionalmente de otro lugar), refracta o refleja algo de luz hacia el objetivo (y no tiene por qué ser luz blanca ya que la luz refractada se suele descomponer, y si la luz es reflejada como por un insecto, entonces depende de su color y del color de la luz).
    – Pequeños «flares» causados por el objetivo, o cualquier imperfección en cualquiera de los 6, o 10, o 14… cristales que pueden contener dentro. En ocasiones, ante contrastes de luz excesivamente pronunciados, los cristales de los objetivos pueden dibujar manchas de colores en la imagen, especialmente visibles si coinciden en fondos oscuros.
    – Manchas en el cristal del objetivo. Era una noche en la que había mucha humedad en el ambiente, lluvia fina, etc… por mucho cuidado que procuré tener en limpiar las lentes y mantenerlas secas, en muchas fotos tuve manchas parecidas por las microgotitas de agua adheridas en el cristal.

    Como comenté antes, en muchísimos casos es fácil averiguar la causa de las manchas, comparándolas con otras manchas de otras fotos (si son manchas del objetivo o del sensor), encontrando la lógica del desenfoque (y calcular una aproximación de la distancia a la cámara y su tamaño, si es una gota de lluvia, un insecto cercano o un avión lejano)… la experiencia, etc… Pero en este caso, no tengo ni idea de qué puede ser.

    Eso sí, no es un ovni, ni nada que vuele lejos, ni nada parecido… 😉

    Gracias por su comentario, un saludo.

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